La prueba del polígrafo se realiza en tres fases: una entrevista pre-test, la prueba con los sensores y el análisis posterior con el informe de resultados. Durante la prueba, el examinador coloca sensores que registran a la vez tres señales del sistema nervioso autónomo (respiración, actividad cardiovascular y respuesta galvánica de la piel) mientras la persona responde a un cuestionario acordado de antemano. Cada serie de preguntas se formula al menos tres veces para contrastar las respuestas. La prueba en sí dura entre 60 y 120 minutos, y la cita completa entre 2 y 3 horas. Nada se pregunta por sorpresa: las preguntas se repasan una a una en la entrevista previa, y la sesión solo comienza con el consentimiento firmado del examinado. La dirige un examinador acreditado, que emplea técnicas validadas y equipo Stoelting CPS Pro calibrado, y que después interpreta las gráficas y elabora el informe.
¿Qué ocurre antes de la prueba? La entrevista pre-test
Antes de colocar un solo sensor, el examinador realiza una entrevista pre-test. En ella se revisa el estado del examinado (descanso, medicación, ansiedad, condiciones médicas) y se repasa una a una cada pregunta que se va a formular, acordada de antemano. Esta fase es tan importante como la prueba: establece la línea base, evita sorpresas y reduce los falsos positivos por nervios. La sesión solo empieza con el consentimiento informado y firmado del examinado, que puede negarse o interrumpirla en cualquier momento.
¿Cómo es la prueba en sí?
El examinador coloca los sensores y registra a la vez tres señales fisiológicas: respiración (torácica y abdominal), actividad cardiovascular (pulso y presión) y respuesta galvánica de la piel. Después formula el cuestionario, que combina preguntas relevantes (sobre el hecho a verificar) con preguntas de comparación, siguiendo técnicas validadas como las que documenta la American Polygraph Association. Cada serie se repite al menos tres veces para contrastar las respuestas y descartar reacciones puntuales. El equipo, un Stoelting CPS Pro calibrado, digitaliza las señales para su posterior análisis.
¿Cuánto dura y qué incluye?
La prueba en sí dura entre 60 y 120 minutos, y la cita completa entre 2 y 3 horas, según la complejidad del caso y el número de temas a evaluar. Ese tiempo cubre las tres fases (entrevista, prueba y análisis), no solo el rato con los sensores. Puede ver el desglose por planes en la página de precios.
¿Cómo se interpretan los resultados?
Terminada la prueba, el examinador no da un simple "sí o no": puntúa numéricamente las gráficas, revisa los artefactos (toses, micromovimientos, cambios respiratorios) y contrasta las series. El resultado se expresa en términos de probabilidad y se recoge en un informe. Con técnicas validadas y un examinador acreditado, la exactitud ronda el 87-89% según la American Polygraph Association; la revisión de las National Academies (2003) confirma que aciertan por encima del azar, aunque no son infalibles.
En mi experiencia, ¿qué es lo que más sorprende a quien viene?
En mi experiencia, lo que más sorprende a quien viene es que no hay preguntas trampa: en la entrevista previa repasamos juntos, una a una, todas las preguntas, y eso relaja muchísimo. La mayoría llega tensa, convencida de que la máquina "la va a pillar" con algo inesperado, y se va diciendo que fue mucho más tranquilo de lo que temía. Esa preparación no es un trámite: es justo lo que hace que la gráfica sea fiable y que el resultado tenga valor.
¿Es infalible la prueba?
No; ninguna prueba lo es. La ansiedad, ciertos fármacos o una mala formulación de las preguntas pueden afectar al resultado, por eso el factor decisivo es la formación del examinador y un protocolo riguroso. En España, además, el polígrafo no es prueba admitida en vía penal: es una herramienta de apoyo muy fiable en el ámbito privado. Si quiere hacerse la prueba, puede pedir cita sin compromiso.