Los polígrafos imponen respeto, sobre todo si hay un juicio de por medio, y se entiende: se supone que detectan si mientes. Ahora bien, conviene aclarar una cosa de entrada: en la mayor parte del mundo, España incluida, el resultado de un polígrafo no puede usarse como prueba en un juicio.
Eso no significa que no sirva de nada. Para quienes investigan es una herramienta valiosa, porque aporta información que se puede aprovechar por otras vías. Veamos cómo funciona en la práctica.
¿Por qué no vale como prueba?
A efectos legales, el polígrafo se sitúa en un terreno discutido: puede orientar, pero no se acepta como prueba. Con su resultado, por concluyente que parezca, no se dicta una condena.
Y esto vale para el ámbito penal y para cualquier otro campo legal. Lo que arroja el polígrafo entraría dentro de las llamadas pruebas periciales.
Dicho de otro modo: aunque el resultado apunte en una dirección, si no está respaldado por una prueba sólida, no tiene peso por sí mismo.
Buena parte de la comunidad científica, entre ella neurólogos y psiquiatras, sostiene que no hay base suficiente para admitirlo como prueba. Por eso los tribunales no lo toman como tal, aunque en la práctica dé buenos resultados.
¿Cómo lo usan los investigadores?
Hoy la prueba del polígrafo está cada vez más extendida y los equipos son más precisos. Sin validez en juicio, sí tiene mucho recorrido por otras vías.
En el terreno de la investigación lo utilizan con frecuencia organismos de inteligencia y también la policía, porque ayuda a decidir hacia dónde dirigir el trabajo.
Además, sirve para confirmar o descartar hipótesis, algo que en una investigación puede ser decisivo. De ahí que se le saque tanto provecho en el ámbito policial.
¿Hasta qué punto son fiables los resultados?
En general, los resultados que ofrece un polígrafo pueden ser bastante fiables, porque las reacciones fisiológicas del cuerpo son difíciles de fingir.
Eso sí, el resultado no depende solo del aparato: influyen el software que registra los datos y, sobre todo, la persona que los interpreta.
Por eso los resultados pueden variar de un caso a otro, aunque en líneas generales son buenos y precisos. Y para cualquier investigación, esa información pesa, tanto para la policía como para las empresas que recurren a la prueba.
¿Se le puede hacer a un acusado?
Aunque su resultado no cuente como prueba legal, la prueba puede realizarse en cualquier momento. Eso sí, hace falta siempre el consentimiento de quien va a someterse a ella.
Es decir, si el acusado o el investigado se niega a hacer la prueba, no se le puede obligar.