Mucha gente se lo pregunta: ¿se puede engañar a un polígrafo? A lo largo de la historia no han faltado quienes aseguran haberlo conseguido, pero lo cierto es que no está demostrado y que, hoy en día, es prácticamente imposible.
Los polígrafos han evolucionado mucho y cada vez son más precisos y fiables. Eso ha ido reduciendo las posibilidades de burlarlos casi a cero.
Así que, si alguna vez tienes que enfrentarte a uno y se te pasa por la cabeza intentar engañarlo, mejor que lo sepas de antemano: es muy poco probable que lo consigas.
¿Por qué no se puede burlar al polígrafo?
Se suele decir que el cuerpo no miente, y el polígrafo parte justo de esa idea para detectar el engaño. El polígrafo registra las variaciones fisiológicas del cuerpo: la presión arterial, el pulso, la sudoración y algún otro parámetro.
Controlar tu cuerpo hasta el punto de evitar esas reacciones es dificilísimo. Y tanto el aparato como la forma de plantear las preguntas están pensados precisamente para que no puedas mentir sin que se note.
Cuando hay un cambio, el aparato lo registra al instante, y le corresponde al examinador interpretarlo. Si alguien asegura que lo ha burlado, casi siempre se debe a una mala interpretación de quien lee la prueba, no a un fallo del polígrafo.
Mitos sobre cómo burlar al polígrafo
Con el tiempo han circulado un montón de supuestas «técnicas» para engañar al polígrafo. Ninguna se ha podido probar, y además hay explicaciones científicas de por qué no funcionan. Repasamos brevemente las más habituales en torno al polígrafo.
Tomar sedantes antes de la prueba
Es uno de los mitos más clásicos: llegar «relajado» para que el cuerpo no reaccione. Es falso por dos motivos. El primero, que aun así se producen ligeros cambios que el polígrafo capta. El segundo, la experiencia del examinador: si acudes sedado o adormecido, se dará cuenta y no hará la prueba en ese estado.
Recurrir al dolor
Otra creencia extendida es provocarse dolor durante la entrevista: morderse la lengua o meterse un objeto afilado en el zapato. Ni funciona ni es recomendable, y encima puede alargar la prueba al no dar un resultado concluyente.
Practicar relajación o meditación
Parecido al de los sedantes, pero aún más difícil de lograr: alcanzar un estado de relajación capaz de confundir a un polígrafo es casi imposible, sobre todo porque el ritmo de la entrevista no te lo permite.
Por mucho que practiques o te documentes, las probabilidades de burlarlo son mínimas. Así que el mejor consejo es que no lo intentes, porque lo más seguro es que no lo consigas.